Javier Miranda / Blog / Sillas
15 Octubre, 2020
Sillas
Allá por el año 2017 pensaba mucho en qué podía aportarle a las iglesias para que se vean más lindas y fueran más cómodas. Hasta que un día estaba visitando a un pastor amigo, y cuando me invitó a sentarme en una silla de plástico me di cuenta de lo que hacía falta. Recuerdo mirarla con mucho miedo, como si fuera un elefante asustado por un ratón. Pensé, si me siento acá puede ocurrir un desastre y todos se van a reír de mí, porque claramente no iba a aguantar mi peso. “Ya está, tenemos que renovar las sillas”, me dije a mí mismo. Sillas para que todos puedan sentarse sin miedo a romperlas, a caerse y pasar un mal momento. Se lo dije a Jessi, que está más loca que yo. ¡Para qué le conté! “Viajá ya para China”, me dijo.
Saqué rápido el pasaje y dos días después ya estaba allá. Fui a visitar una fábrica de sillas, me senté, la probé y ¡los caños no se doblaron! Esta es la que va, pensé. Si me aguanta a mí, aguanta a cualquiera. “Me llevo tres”, le dije al vendedor. Los chinos me miraron diciendo “¿de qué nos hablás, viajaste a Pekín por tres sillas? ¡Sí! “Llego, las muestro y te compro más”, les dije. Ese mismo día me llevaron al hotel y al día siguiente volví para Argentina. Dormí muy mal por tanto viaje pero cumplí mi objetivo: conseguí tres sillas chinas que me aguantaron a mí. Las mostré y fueron un éxito. Esta historia es una más que prueba que no hay que tenerle miedo al fracaso, a la incertidumbre, a la sorpresa. Porque también el viaje podría haber sido inútil. Después de todo, yo no conocía a dónde iba ni a quién me iba a recibir. Como digo siempre, si no te la jugás no sabés si ganás, perdés o empatás. En mi cabeza no existe la duda. Siempre fui así. Retroceder nunca, rendirse jamás. Una frase común, que es fácil decirla y no tan sencillo llevarla a la práctica.
Hoy a la mañana me desperté y me puse a mirar un vídeo de Bruno Mars en el que decía “cada vez que cierro los ojos veo mi nombre en luces brillantes”. Así tenés que verte a vos. Imaginarte situaciones. Vivir al límite. Y cuando veas que el gas se te está terminando, ¡pasalo a nafta! Vos sos el motor, vos decidís hasta cuándo seguir. Bajate y empujá. Caminá, embarrate, mojate, ensuciate, pero hacelo todo mirando al que llegó. Seguí a ese. Siempre tenés que decirte a vos mismo: si él pudo, yo también. Olvidate de la política, no te amargues, porque la solución a todo sos vos. No te detengas pensando por qué no hicieron esto o lo otro. Sólo pensá en qué vas a hacer o cómo lo vas a hacer. En mi caso, día a día pienso en qué puedo mejorar o cómo hacer para poder dar más trabajo. Qué producto poder fabricar en Argentina para no importar y que eso genere empleo en mi país. Pasarán muchos presidentes, pero mi empresa tiene su propia política: generar, hacer, progresar y brindar estabilidad.
Sembramos corazones para cultivar amor.
JBLB. 🦁