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Javier Miranda / Blog / ¡No me fui!

¡No me fui!

08 Agosto, 2022

¡No me fui!

Terminó la primera semana de agosto y sigo fuera del país. Hace unos días, cuando en mi posteo anterior escribí que estaba trabajando en Miami, muchos me trataron de vende patria, de troll y de tantas otras cosas más. Ahora estoy en Santa Cruz, Bolivia y en 7 días regreso a Estados Unidos y de ahí a Santo Domingo, República Dominicana, para recién ahí retornar a mi país a ver a mis hijos que tanto extraño.

Cuando alguien te ve afuera siempre piensa que abandonaste, que te fuiste y no siempre es así, hay que prestar un poco más de atención a las historias de las personas. Yo no milito para nadie, yo voto como todos. El voto siempre lo hago con confianza, pero a veces no todos hacen lo que dicen, lo que no hace que me desenfoque en mi camino como empresario. Siempre me tengo que acomodar a los cambios, a los momentos malos o buenos, jamás pedí ayuda, ni en la época de pandemia. Preferí achicar mi dinero a quitarle oportunidades a quien lo necesitaba. Nadie me mueve de mis valores y convicciones. Yo soy diferente porque nadie me regaló nada, todo me lo gané junto a las personas que me acompañaron en mis locuras. Jessica, mamá de mis mellis, socia y compañera en mis empresas, y Juan Pablo, socio, amigo y hermano, otro loco más.

Me mataron cuando dije que estaba afuera del país, pero se equivocaron, Argentina me enseñó a ser quien soy. El “lo atamos con alambre”, el “dejá yo sé”, el “sí como no lo voy a resolver”, el “tranquilo yo me ocupo”, el “tranqui, yo te lo consigo”. La necesidad de crecer y de ser alguien me llevó a donde estoy ahora, a dirigir empresas en otros países siempre con el negocio de venta de pantallas de LED, comerciales o para iglesias. Soy un empresario con un corazón que no es de piedra, y por eso mismo quiero transmitir energía positiva y contagiarlos. Hay formas diferentes de hacer patria, compartiendo y no siendo egoísta. Hace dos meses, las cuentas en el banco no estaban muy bien y le dije a Jesi “Che, te cuento lo que soñé”. “¿Qué soñaste?, me dice. “1.500 bolsas de juguetes y golosinas para conseguir 1.500 sonrisas al menos por un día”, le respondí. Un mimo al corazón. “No estamos bien”, me respondió, “pero dale, hagámoslo” Y eso es lo que vamos a repartir para miles de chicos y chicas en su día en dos semanas. Hoy no estamos en las mejores condiciones, pero igualmente compramos todo, sin pedirle nada a nadie. A veces tenés que ceder tus ganancias para que otros puedan seguir, aunque en este momento sea difícil. Pero para que yo pare de hacer lo que hago, de trabajar, de generar empleo, de dar alegría, de sacar una sonrisa o de motivar y mostrar camino al futuro, la única manera es dejar de existir. Pero seguro que si voy al cielo pongo una fábrica de pantallas de LED y le vendo pantallas a San Pedro, a la Virgen María y a Jesús lo pongo de socio. Yo a veces me siento muy solo y triste, como en estos momentos que estoy escribiendo. La soledad no es buena, hoy me levanté y ya ni sabía dónde estaba. Pero cuando giro mi cabeza 360 y recuerdo a todos los que me rodean y dependen de este loco digo JBLB y arranco nuevamente a full. Jamás bajes los brazos, siempre, en las buenas y en las malas.