Un hombre iluminado

"Javier Miranda es de otro planeta. O es uno de esos argentinos que, cruzados por tantas crisis y tantos problemas que genera el país, saben reinventarse con la velocidad de la luz. Es el presidente del Grupo Uno LED, empresa que fabrica pantallas de esa tecnología y que surgió de la mano de la caída del negocio de la imprenta".

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Si lo decís, hacelo

Muchos te dicen como hacer negocios.
Muchos te dicen como tratar a las personas.
Muchos te dicen y te dicen y te aconsejan y te pintan todo perfecto.
Ahora ¿los que te dicen lo hacen?
¿Qué pregunta no?
La vida me dio el don de trabajar y de hacer, de crear y de creer. Creo en mí y en los que me rodean. Me siento seguro de lo que digo y hago. Me equivoco muchas veces y otras no, pero siempre arriesgo el 100%, tenga o no tenga, siempre digo que lo voy a lograr y contagio a todos con energía positiva, para que entre todos los compañeros de trabajo podamos hacer lo que otros tienen miedo. Todo sacrifico tiene su recompensa. Mientras busques lo diferente en tu vida, todo siempre llega. Arriesgar, animarse, vencer los miedos, burlar al fracaso, faltarle el respeto al qué dirán. No se acepta el “yo no puedo”, el “jamás me va a pasar a mí”, el “es imposible”.
Aclaro, junté botellas, quemé cables para vender cobre, viví en una casa de madera con chapas y el baño estaba afuera, vendí verduras en un carro tirado por un caballo, tuve un sólo par de zapatillas por dos años, que usaba para el cole, fútbol, cumpleaños, y salidas a la plaza.
A mí no me podés decir que es imposible.
No hablo inglés, no hablo francés, pero viajé por 40 países. A mí no me digas no puedo, no lo acepto.
Por eso mi vida siempre se basó en pensar en lo que no quería ser. Me fue más fácil buscar lo otro, lo imposible para muchos. Trabajar mucho. Sacrificios muchos. Horas sin dormir. Lágrimas, muchísimas. Tristezas, puf. Fracasos, demasiados. Pero me llevó a lo que soy hoy, un tipo feliz y orgulloso por lo que logré, un tipo feliz que busca invitar a otros empresarios a sumarse al camino de generar para dar futuro a las personas que no llegan a tener un trabajo digno. Se puede, siempre se puede. Yo hoy tengo 50 años y creo que tengo 30 años más para dar y generar. Todos los días me levanto motivado y me pone muy feliz cuando ingresan nuevas familias a trabajar a mi lado.
No tengo excusas. No tengo tiempo para lamentos. No sé lo que es bajonerame. Solo pienso cómo hacer y busco comprometerme más y más.
Vos que sos emprendedor o emprendedora no tengas dudas y hacelo. No lo digas, hacelo. Empanadas, helado, ropa, plantas, servicios, lo que sea que tengas para ofrecer, hacelo con ganas, con pasión y sin miedo.
Te lo dice uno que venció todo y más.
JBLB siempre!!!

El fin para el comienzo

Todos llevamos cargas muy pesadas, cargas difíciles de soportar, cargas amargas y dulces a la vez, cargas de tristezas y alegrías. Cargas que no correspondería llevar pero las llevamos igual, porque somos diferentes. Cargas que jamás pero jamás imaginaste que llevarías, pero las llevas. Todo sobre vos, siempre sobre uno. Y te dicen aguantá, aguantá, y vos decís dale, poné más que aguanto. Y seguís y seguís. Los pasos se hacen mas pesados porque la carga es mas grande, y seguís y seguís. ¿Sabés por qué seguís? Porque sos diferente.
Cuando sentís que la carga se está cayendo, ahí nace esta hermosa frase: El fin para el comienzo.
Paramos, miramos, respiramos, nos secamos la transpiración, acomodamos la carga, y comenzamos de nuevo.
Esa es la vida para mí y para muchos. Llevar carga infinita sobre nosotros, porque queremos algo diferente para las personas que nos rodean.
Amamos lo que hacemos y damos todo por todos. A cambio de eso tan sólo las gracias, o un abrazo, así somos, y seguiremos así hasta que la luz se apague.
JBLB.

La tarde sin fin

Fue allá por el 2008 cuando tenía una heladería. Recuerdo que era cerca del medio día, un domingo de enero con 31 grados. Un calor que te morías, el asfalto hervía de lo caliente que estaba. Durante la semana habíamos repartido folletos para hacer buenas ventas el finde, y con ese calor, no podíamos perder. Pero de repente era la 1 de la tarde, después las 2, las 3, las 5… y ¡nada! Salía a la vereda, giraba mi cabeza para ambos lados y no venía nadie. El teléfono tampoco sonaba. Apoyaba mi hombro contra el marco de la puerta y miraba al cielo preguntándome “cuándo será”, “cuándo me va a tocar”. Cuando, cuando… Se venía una tristeza encima que se querrán apoderar de mi, y juro que agachaba la cabeza y decía “ya llegará Javi, ya llegará”. Pero nada, era difícil, por más que me metía en el local a cantar, buscando crear una energía positiva poniendo música en esos momentos económicos tan difíciles. Obviamente me fundí, pero tengo lindos recuerdos, porque por más que no funcionó, le pusimos mucho esfuerzo.
Todos los negocios que busqué hacer en la vida, y que me fueron mal, me dieron un aprendizaje maravilloso. De todos aprendí y me fui poniendo más duro, perdí el miedo a fracasar, a que me vaya mal. Hoy digo: aguante el fracaso, aguante el irme mal, ya que me di cuenta que soy muy bueno en la perseverancia y la paciencia, en los valores y convicciones. Sé que lo logrado es el resultado de seguir adelante sin miedos y haciendo oídos sordos a los que no te apoyan. Jamás pude hacer un negocio con dinero propio ya que no lo tenía. Todos fueron de manera diferente, con algún adelanto, porque soy bueno convenciendo a las personas. Brindo confianza y no los defraudo.
La vida a todos nos pone barreras súper difíciles, pero ninguna imposible. Todos pagamos peajes para poder cruzarlas, pero ¿sabés que? De tantas rutas que transitás, luego la barrera se abre solo al verte. Tomá el ejemplo de los que llegaron de la nada a ser alguien , y contagiate de sus éxitos, alegrías, energías, palabras y amor. Jamás bajes los brazos.